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¡5 minutos al día cambiarán tu vida!

El chico, la amabilidad y el anciano

La Jardinera - 1 de agosto de 2017

En una playa muy bonita, mis queridas semillas había un joven que para ir a la Universidad siempre iba andando y en vez de ir a la ciudad, recorría un trozo de playa, tocaba la arena y se sentía feliz contemplando el agua, el mar, el sol que acariciaba esas olas tan preciosas.

Un día vio que un anciano estaba sentado siempre en un banco, estos bancos que ponen mirando el mar y en los paseos en todas las ciudades del mar. Y desde lejos vio que el anciano tenía una cara un poquito triste y cuando se iba acercando, vio que estaba llorando.

Entonces el joven lo miró, pero no se atrevió a preguntarle ¿Por qué lloraba? ¿Qué tenía? ¿Qué le pasaba a ese anciano? Solamente se limitó a ofrecerle una sonrisa y le saludó. El anciano lo miró y también le devolvió la sonrisa y lo saludó.

El joven continuó y cuando llegó la noche empezó su conciencia, no lo dejaba tranquilo: “¿Por qué no le preguntó?” Y respondía él mismo: “Es que soy tímido, tengo vergüenza, no lo conozco”, “Pero ¿Por qué no le preguntó?” “Si estaba llorando algo le pasaba, tenía que haberme sentado con él o haber hablado un poquito”. Y no pudo dormir en toda la noche.

Al día siguiente, de nuevo cogió el camino de la playa y llegó al banco hasta en donde estaba sentado aquel anciano y no estaba.

El estudiante lleno de remordimientos, fue a la casa en donde vivía y llamó a la puerta.

Le abrió un señor y le dijo: “Buenos días ¿Qué desea?” y le dijo: “Disculpe, pero quería preguntar por el anciano que se sienta siempre en el banco, ayer que lo vi, estaba llorando y no me atreví a preguntarle ¿Qué le pasaba? Esta noche no he podido cerrar los ojos, mi conciencia no estaba tranquila”.

“Soy su hijo, mi padre ayer por la tarde falleció, terminó su vida y se fue al cielo”.

El joven bajó la cabeza y no sabía qué decir.

Y el hijo le dijo: “Espere, espere, joven un momentito, mi padre, tiene un diario y cada día escribía todo lo que hacía durante el día, espere un momentito”.

Abrió el diario y en la última página leyó:

“Cada día me siento a contemplar la vida, cada día el mar es un espejo que refleja, aquello que tú quieres ver, tu pasado o el futuro, si en el presente estas soñando, verás el futuro, si solamente quieres ver el agua verás que no tiene fin, por mucho que mires el océano es infinito y cada día pasa un joven y mi último escrito es este: Una vez más, he recibido su saludo, una vez más me ha regalado su sonrisa, una vez más he sido feliz”.

Y ya no había nada más escrito, fueron sus últimas palabras, sus últimos pensamientos, eso se llama Amabilidad, eso se llama tener una atención, eso se llama un regalo. Ese anciano esperaba cada día la amabilidad del chico, él siempre le dio su sonrisa y su saludo. A partir de ese momento se fue tranquilo y dijo:

“El anciano sabía el por qué lloraba y yo no tenía que saberlo, cuando llega la hora, nada ni nadie puede hacer el trabajo que cada uno hemos decidido y hemos preparado en nuestra Misión”

Mis semillas ¡Cuántas veces os dice Servidora sonreír, dar las gracias, ser amables! Una gentileza no cuesta nada y a una alma que le queda el último día de su vida, puede irse feliz y alegre y en paz.

Hay una joven que cada día va con su coche y distribuye cartas, paquetes de Amazon, tiene que trabajar muchas horas durante el día y siempre dice: “Me abren las casas y lo primero que hago doy una sonrisa y le digo: ‘¿Está bien?’ Le saludo y me voy”.

Ayer vino a pasar un día de descanso alejada del trabajo y se llenó de energía para empezar de nuevo a sonreír y dar lo mejor de ella misma. Esa joven sabe lo que es dar una sonrisa, porque ella misma lo ha necesitado y se lo han dado.

Hay muchísimos jóvenes que no pueden dar la sonrisa porque siempre tienen el móvil en la mano, la tablet, entonces sus ojos no pueden ver a los humanos, es muy agradable, aunque no conozcas a alguien, dedicarle una sonrisa y un saludo.

Tener siempre la conciencia tranquila y os dejará en paz.

No olvidéis a vuestros amigos y especialmente si tenéis un hermano, a veces hay un hermano que vive fuera en el extranjero y no se acuerda de su familia o de su padre, es importante que ese hermano lo llame, para recordarle que su padre lo está esperando porque quizás llega muy tarde y una vez que se vaya no tendrá la conciencia tranquila, ni su hermano, ni él.

¡Ánimo mis semillas! No dejéis para mañana lo que podáis hacer hoy e igualmente si tenéis algo agradable que hacer o un dulce que comer o algo agradable que ofrecer ¡Hacerlo!

Dar siempre GRACIAS al Universo, nuestro Átomo Divino, nace y vive en el Universo.

Con todo mi amor,

La Jardinera